¿Es bueno dejar que nuestros niños se aburran en las vacaciones?

¿Qué le doy a mi hijo cuando se aburre? Son incontables las veces que los padres se preocupan que los pequeños estén siempre ocupados y de que no se aburran. Pero si tan solo sabríamos que el aburrimiento en los niños despierta la creatividad y la imaginación que son únicos y esenciales para un sano desarrollo infantil, se ahorrarían muchas preocupaciones durante las vacaciones y los horarios extracurriculares.

Actualmente, muchos padres llegan a la consulta con la angustia de que sus niños son muy tímidos, son inseguros o no han desarrollado habilidades sociales como otros.

Cuando un niño pasa ocupado con actividades extracurriculares, nivelaciones, entre otros, pierde esos momentos únicos en los cuales el aburrimiento despierte el interés de crear conexiones sociales por la necesidad en la que se encuentran los niños.

Cuando un niño no tiene la necesidad de hablar o de relacionarse, muchas veces prefiere quedarse en su zona de confort. Sin embargo, en el momento en el que el niño no tiene alternativa, no tiene ninguna actividad o extracurricular que realizar, se ingenia de alternativas de relacionarse con otros o de distraerse solo con sus peluches o muñecos. Esos momentos que parecen tan sencillos, tienen mucha importancia porque los niños conversan, hablan de sus sentimientos, aprenden a relacionarse con sus juguetes siendo herramientas esenciales para luego aplicarlas con sus propios amiguitos.

Por otro lado, muchos papás tienen la duda de cómo llenar esos momentos del aburrimiento.

Esos momentos que a muchos preocupan son muy importantes ya que de ellos surge la creatividad, la duda, el cuestionamiento, siendo una base crucial para el desarrollo del pensamiento. En los niños alrededor de los dos años empieza la edad del ¿por qué?, de cuestionar cada cosa, y preguntar a los padres cómo funciona el mundo.

Sin embargo, poco a poco nos hemos dado cuenta que ahora hay menos niños que se cuestionan el por qué de las cosas. Actualmente como los padres están ocupados y no responden sus constantes inquietudes y prefieren entregarles una Tablet o un celular. Eliminando el “aburrimiento” en los niños, pero a la vez opacando esa creatividad y ese cuestionamiento que es tan importante para ellos.

Finalmente, el impacto individual que tiene el aburrimiento en los niños es inmenso. El momento en el que un niño esta aburrido surgen nuevas ideas y ese niño que va a volverse en algún momento un joven o un adulto va a ser un contribuyente de la sociedad con ideas innovadoras de cambio.

Cuando un niño tiene ideas, opina y tiene creatividad, esos momentos tan sencillos empiezan a formar la voluntad del niño. Pero ¿qué ocurre cuando creamos niños que no tienen ese pensamiento innovador? ¿Que no cuestionen la sociedad y que no cuestionen cómo funcionan las cosas? Al no dejar que un niño se aburra y que un niño se ingenie de ideas y soluciones, estamos creando títeres, estamos creando personas sin voluntad. Personas que en un futuro se van a adaptar a la sociedad y a la existencia de las cosas, no van a contribuir con cambios, con ideas y con soluciones diferentes porque de niños nunca aprendieron a hacerlo.

¿El aburrimiento se aplica solo para niños? ¡Claro que no!

Actualmente, estamos pasando por una crisis y existen muchos padres de familia que no tienen trabajo y están en casa y muchas veces están “aburridos”. Cuando existe esa necesidad de pensar causada por el “aburrimiento” surgen esas fantásticas ideas, futuras empresas, productos... No solo en los niños, pero en los adultos que se encuentran en estas situaciones, son ellos los que buscan soluciones y despiertan esa creatividad que tuvieron desde niños e inventan cosas para salir adelante. En esos momentos vuelve a despertar esa “voluntad” que se estableció en su infancia y esos momentos de aburrimiento que tuvieron de niños ahora son la base para crear soluciones y salir adelante como seres humanos.

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